Cierto día…
Tu, yo, cierto día. Sonríes, sonrío, y ese fue mi fin. ¿Se
enamoró? ¿Se encaprichó? No lo sabré jamás pero decidió fijarse en mi, como
cuando un cazador escoge su presa.
Cierto día que jamás podré borrar. De esos momentos que
pasan sin que puedas aferrarte pero aún recuerdas cada detalle como si lo
vivieras una y otra vez. Cierto día comenzó todo…
Y así empezaste a construir un sentimiento. ¿Y por qué no?
Mi corazón estaba en mal estado pero tú podías repararlo.
Esos ojos. Cafés, hermosos, expresivos. Se volvieron mi
adicción. Y ahí estaba diciéndole a mi corazón: esto está mal. Y ahí estaban
todos diciéndome: inténtalo.
Cierto día, encuentro
una nota bajo la puerta, y como recuerdo la sonrisa tonta que logró formar en
mi cara. “Hola preciosa, que tengas un lindo día”. Sabía que eras tú.
¿Cómo pasó? No lo sé.
Cierto día, volteo la mirada y ahí estabas con una florecita hecha a mano. La
sonrisa tonta apareció otra vez y lo supe, estaba perdida.
Cierto día, me invitaste a pasear, lentamente tomaste mi
mano y sentí cosquillas en todo el cuerpo, no nos miramos, pero sentíamos
nuestras manos juntas. No sé si lo notaste, pero ahí estaba la sonrisa tonta de
nuevo.
Cierto día todo comenzó, sin dame cuenta me enamoré, sin quererlo
inicié mi destrucción. Cierto día le entregue a mi corazón a un hombre que al
pasar el tiempo se fue quitando el disfraz y todo para descubrir que al final
me había enamorado de un monstruo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario